Es uno de los días más intensos, emotivos y esperados en la capital de Campania. Hoy, sábado 19 de septiembre de 2026, una multitud de devotos ha colmado desde primera hora la Catedral de Santa María Asunta para la solemnidad de San Gennaro, patrono y corazón espiritual de Nápoles.
Una devoción compartida que borra cualquier frontera
Entre los bancos y naves del templo, orando con fervor con la mirada puesta en la Capilla del Tesoro, destaca la cálida y numerosa presencia de familias latinoamericanas residentes en la ciudad y su área metropolitana. Fieles originarios de República Dominicana, Perú, Colombia, El Salvador y México sienten una profunda devoción por el Santo mártir.
En América Latina, el cariño hacia los santos protectores y la fe en los milagros forman parte de una vivencia espiritual cercana y sentida, muy semejante a la religiosidad napolitana. Grupos parroquiales hispanohablantes participaron en la procesión portando claveles rojos y velas, rezando el Santo Rosario en español junto a las tradicionales plegarias en dialecto de los fieles partenopeos.
«En Nápoles no nos sentimos forasteros cuando rezamos. San Gennaro es como nuestro Señor de los Milagros o la Virgen de Guadalupe: un protector que acompaña a los trabajadores y bendice a nuestras familias», comenta emocionada Carmen, vecina peruana del barrio de Chiaia.
Un conmovedor testimonio de cómo la fe y la cultura popular construyen puentes naturales de fraternidad e integración genuina.
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